El tormento del sillón reclinable.
Dormir a ratos en un hospital no es descansar, es enfermar. Ve a casa. Nosotros pasamos la noche sentados a su lado, con los ojos bien abiertos.
Un ingreso siempre llega de imprevisto. Cuéntanos y te asignamos un profesional ese mismo día para cubrir los turnos más duros.
Dormir a ratos en un hospital no es descansar, es enfermar. Ve a casa. Nosotros pasamos la noche sentados a su lado, con los ojos bien abiertos.
Si hay dolor o el suero pita, nuestro cuidador avisa de inmediato a las enfermeras para que no tengan que esperar.
Nos aseguramos de que coma despacio y le asistimos para ir al baño con dignidad.
Tú recuperas tu rutina, ellos recuperan su acompañamiento. Nunca están solos.
No esperes a que se haga de noche. Cuéntanos ahora y te asignamos cobertura para hoy.
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